Don Matías, gastrónomo de profesión, dijo una vez a su cocinera:
- Hoy me prepararás para comer lo mejor que puedas encontrar en el mercado.
Y la cocinera, por agradar a su amo, le cocinó un apetitoso y suculento guiso de lengua. Otro día, insistiendo el patrón en sus refinamientos y excentricidades, dijo a su fiel servidora:
- Tráeme hoy el bocado más ordinario que halles en el mercado.
Y la cocinera volvió a traerle lengua.
- ¿Cómo se explica esto? - interrogó sorprendido don Matías.
A esto arguyó la cocinera:
- La lengua, señor don Matías, es a la vez lo mejor y lo peor que hay en este mundo. Si es buena, no existe cosa mejor; y si por el contrario es mala, no hay cosa peor.
¡Niños!, cuidad de vuestra lengua. Cuando habléis emplead siempre palabras humildes y honestas.
Sea siempre tu lenguaje decente y respetuoso.
8 de abril de 2009
La lengua
Esopo (Fábulas de Esopo)
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