26 de julio de 2009

Citas citables

¡Tengo miedo! No sé si el mundo está lleno de gente inteligente que fanfarronea, o de imbéciles que hablan en serio.
--M.B.
El trueno es bueno; es grandioso. Pero el rayo hace todo el trabajo.
--Mark Twain
No me gusta el hombre que es demasiado capaz. Es probable que no sea suficientemente humano.
--Felix Frankfurter

Humorismo


EL HUMORISMO es el realismo llevado a sus últimas consecuencias. Excepto mucha literatura humorística, todo lo que hace el hombre es risible o humorístico. En las guerras deja de serlo porque durante éstas el hombre deja de serlo. Dijo Eduardo Torres: "El hombre no se conforma con ser el animal más estúpido de la Creación; encima se permite el lujo de ser el único ridículo".
Augusto Monterroso

19 de julio de 2009

Venganza

Después de una costosa cirugía, le cambiaron la cara al poderoso señor de la mafia.

Al mirarse en el espejo —con marco de oro macizo—, comprobó, horrorizado, que su rostro había quedado exactamente igual —¡hasta el más mínimo detalle!— al de su más odiado enemigo.

Aprovechó la oportunidad que la vida tan generosamente le brindaba, y le pegó un tiro en la sien.
José Raúl Jaramillo Restrepo

18 de julio de 2009

Citas citables

La vida es más sencilla de lo que uno cree. Para sobrellevarla sólo se necesita aceptar lo imposible, renunciar a lo indispensable y soportar lo intolerable.
--Aldo Cammarota
Presentimiento es cuando la creatividad intenta decirnos algo.
--Frank Capra
Casi todos creen que imitar a los innovadores es innovar.
--Carlos Vaz Ferreira

10 de julio de 2009

Impotencia

Estaba al borde de la ventana, y todo dentro de mi quería salir, quería caer como jamás lo había hecho, golpear el suelo que me esperaba y me llamaba... pero mi parte racional sabía muy bien que caer sólo era posible en mundos fantásticos... odio a esa maldita ficción que nos hace desear caer cuando en realidad lo único que podemos hacer es volar.

ExPedro ReCuerdo

5 de julio de 2009

Traducir

Escribir es traducir. Siempre lo será. Incluso cuando estamos utilizando nuestra propia lengua. Transportamos lo que vemos y lo que sentimos (suponiendo que el ver y el sentir, como en general los entendemos, sean algo más que las palabras con las que nos va siendo relativamente posible expresar lo visto y lo sentido…) a un código convencional de signos, la escritura, y dejamos a las circunstancias y a las casualidades de la comunicación la responsabilidad de hacer llegar hasta la inteligencia del lector, no la integridad de la experiencia que nos propusimos transmitir (inevitablemente parcelada en cuanto a la realidad de que se había alimentado), sino al menos una sombra de lo que en el fondo de nuestro espíritu sabemos que es intraducible, por ejemplo, la emoción pura de un encuentro, el deslumbramiento de una descubierta, ese instante fugaz de silencio anterior a la palabra que se quedará en la memoria como el resto de un sueño que el tiempo no borrará por completo.

El trabajo de quien traduce consistirá, por tanto, en pasar a otro idioma (en principio, al propio) lo que en la obra y en el idioma original y había sido ya “traducción”, es decir, una determinada percepción de una realidad social, histórica, ideológica y cultural que no es la del traductor, substanciada, esa percepción, en un entramado lingüístico y semántico que tampoco es el suyo. El texto original representa únicamente una de las “traducciones” posibles de la experiencia de la realidad del autor, estando el traductor obligado a convertir el “texto-traducción” en “traducción-texto”, inevitablemente ambivalente, porque, después de haber comenzado captando la experiencia de la realidad objeto de su atención, el traductor tiene que realizar el trabajo mayor de transportarla intacta al entramado lingüístico y semántico de la realidad (otra) para la que tiene el encargo de traducir, respetando, al mismo tiempo, el lugar de donde vino y el lugar hacia donde va. Para el traductor, el instante del silencio anterior a la palabra es pues como el umbral de un movimiento “alquímico” en que lo que es necesita transformarse en otra cosa para continuar siendo lo que había sido. El diálogo entre el autor y el traductor, en la relación entre el texto que es y el texto que será, no es solo entre dos personalidades particulares que han de completarse, es sobre todo un encuentro entre dos culturas colectivas que deben reconocerse.
José Saramago: El Cuaderno de Saramago

30 de junio de 2009

Citas citables

Todo hombre es como la Luna: con una cara oscura que a nadie enseña.
--Mark Twain
Uno sabe que ha leído un buen libro cuando, al llegar a la última página, siente como si hubiera perdido a un buen amigo.
--P.S.
Cuando apuntas a la perfección, descubres que es un blanco móvil.
--George Fisher

28 de junio de 2009

Citas citables

"Pas besoin de gril: L'enfer, c'est les Autres."
"No hay necesidad de fuego: El infierno son los Otros."
Jean-Paul Sartre -Huis Clos